lunes, 12 de octubre de 2015

No lies, just love.

Unos segundos hubieran bastado para contarle todo lo que, desde el primer día, quería contarle, para que no hubiera secretos entre nostros y solo fuéramos dos enamorados de por vida. Pero el miedo siempre ahoga, y te hace fallar a todo lo que quieres y deseas tener al lado.
Te pasas el día haciendo tratos con el de arriba y apuestas con el de abajo a que no te va a pillar, pero es que todo lo malo sale a flote tarde o temprano para ser descubierto, y se viene el frío contigo a casa a hacerte llorar, y te vas a tirar la vida llorando hasta que el "chip" te diga, "quieta, ¿es esto lo que quieres? Pues deja a esa niña que tanto quieres por un segundo al lado y échale el valor que nunca echaste".
Pero, ¿qué sucede cuándo lo haces? ¿cuándo las mentiras te acaban devorando como el lobo a Pedro? ¿es la fábula que se repite en tu cabeza? Algún día el jugar tanto con el diablo te pasa factura, y cuando te la pasa, el de arriba ya no va a hacer más tratos, porque se coje antes a un mentiroso que a un cojo.
Deja el pasado atrás y céntrate en lo que tienes al lado, y lo que quieres delante, que es lo que importa.
Las mentiras con el viento se van, deja la verdad contigo.

martes, 26 de mayo de 2015

Un día más (¿o tal vez menos?)

"Querido subconsciente:
Un día más. Hoy es un día más donde me levanto con las mismas pesadillas de ayer y, probablemente, las mismas que tendré mañana.
Hoy es un día más donde el amor se está cansando poco a poco de darme sorpresas y de llamar a mi puerta a altas horas de la noche, justo en ese momento en que rompo a llorar.
Hoy es un día más donde la presión, el no querer decepcionar, la valentía de demostrar que sigo siendo la misma y el miedo al fracaso me están consumiendo poco a poco por dentro.
Pero también es un día más donde alguien intenta devolverme la sonrisa cueste lo que cueste, donde no me rindo a pesar de que me digan "basta". Hoy es un día más donde me levanto entre sollozos, lágrimas, caras largas y con ganas de tumbarme en la cama, y no salir de ella. Pero me miro al espejo, me lavo la cara, la seco, me vuelvo a mirar y, aunque mis hoyuelos de la sonrisa mañanera no estén visibles, intento recordarme que por dentro soy más fuerte de lo que tú mismo intentas hacerme creer.
Hoy es un día más en donde me he dado cuenta de que tú eres mi único rival y yo mi último obstáculo."

sábado, 1 de febrero de 2014

'Eso no ha tenido gracia'

Quizás no tenía una voz muy bonita, y su manera de andar fuera un tanto peculiar. No, no me gustaba que se llevase todo el rato las manos a los bolsillos, pero si me encantaba que me dejara un huequito en el bolsillo izquierdo de su chaqueta para calentarme las manos en Invierno. Odiaba que me picase o que me mirase con cara de 'eso no ha tenido gracia', pero adoraba sus abrazos por la espalda o sus beso-sustos.
No fue su culo, ni su tableta perfecta, ni su maravillosa y adorable 'V' que tantas noches me comí. No, la verdad es que fueron sus ojos, su sonrisa y su '¿Qué pasa, cara de pasa?' lo que hicieron que mi corazón se tirase al vacío. 
No miré lo que era, más bien caí en lo más profundo de su alma y, bueno, me enamoré'

domingo, 25 de agosto de 2013

A tu salud'

'Apreté las fotografías contra mi pecho. Yo no podía parar de llorar. ¿Por qué había sucedido? ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Fue mi personalidad? ¿Quizás la suya? El caso es... Que desde aquel día no volvimos a ser los mismos.
Más de una vez había tirado toda mi ropa encima de la cama y la había empezado a meter en una maleta amenazándole con que no volvería a saber nada de mi nunca más, que ya no sería un estorbo en su vida. Me encantaba ver su cara de acojone cuando pensaba que de verdad iba a desaparecer. Ese era el momento justo en el que me agarraba del brazo, me giraba y me besaba como si no hubiese mañana, como si no existiera nada después de ese beso. Esas eran, para que mentirnos, las mejores noches de sexo. Lento. Despacio. Sin prisa pero sin pausa.
Muchas dirán que fingía, pero lo cierto es que me considero multiorgásmica por su culpa. Por su sonrisa, por su pelo, por sus ojos, por sus hombros, por sus manos, por su ombligo, porque sabía cuando y donde tenía que tocar.
¿Los paseos por el parque? Creo que muchas chicas darían lo que fuera por tener su mano entrelazada con la de él. Era tan perfecto balancear las manos juntos como dos mejores amigos. Me acuerdo de cuando yo, torpe de mi, me tropezaba cada dos por tres y el me agarraba fuerte para que no me cayese. Era maravilloso. Aunque también recuerdo lo que se reía de mi en cada traspiés y cada bofetada suave que se llevó por ello. 
Nos tumbábamos en la hierba al lado de cualquier árbol y mirábamos las nubes como dos tortolitos.
Y así pasaron las estaciones, viendo caer las hojas de los árboles del parque y viendo como volvían a brotar en sus ramas.
Todo iba perfecto hasta que decidí que quería vivir con él bajo el mismo techo.
Al principio todo es como nos lo pintan: Desayunos en la cama, peleas de almohadas, mañanas de compras, él cocina y tú te tumbas en el sofá, os dais la comida el uno al otro, tarde de películas subidita de tono, ducha juntos, cena romántica con verlas y flores y para acabar, una noche de sexo desenfrenado.
Sí, así fue durante un tiempo,hasta que encontró más entretenida la lectura que mis abrazos. Su móvil se volvió su auténtica prioridad.
Aquellas tardes en el parque bajo los árboles, yo le acariciaba la cara mientras veía a los niños jugar a carreras y sonreía después de llevar todo el día con cara de perro. En ese momento, él hablaba por el móvil sin que yo me diese cuenta. 
Nuestro aniversario era aquella noche y no habíamos preparado nada fuera de lo normal, una cena en casa que prepararía él y poco más, realmente, a mi no me hacía falta nada más, tan solo él.
Esa tarde, mientras él se duchaba, encontré en su mochila un pequeño paquete en el que había una nota que decía "Para mi princesa". No pude evitar sonreír y ver que dentro había un reloj de pulsera, un rolex. Sí, el rolex que siempre había querido. Lo deje donde estaba y me cambié de ropa.
Entre vino y champán, aquella noche no podía ir mejor. Me dio el regalo y me emocioné al leer la nota pero, ¿cuál fue mi cara de sorpresa al ver que no estaba ese rolex que yo había visto? Lo sustituía un pintalabios rojo putón. Encima el que más odio. Le miré y el me devolvió una mirada confusa. Aquella noche los bares fueron mis compañeros y el tequila mi mejor amigo, total, solo estaba a dos chupitos de ignorar aquella mierda de noche.
Decidí olvidar y seguir adelante. Salimos a comer. En un bar cercano una camarera a la que yo conocía de trabajar con ella se acercó y nos sirvió aunque a mi no me puso buena cara. Él evitaba mirarla y ella le ponía ojitos. Yo vi aquel rolex que encontré en el paquete. Ahora todo tenía sentido.
Nunca he discutido tanto con una persona. Tampoco he llorado tanto, ni tampoco me habían pegado nunca... Me fui.
Lo peor fueron aquellas semanas viendo sus fotos en mi móvil y ver su instagram lleno de fotos con ella. Sí, después de todo, era yo la que había arriesgado y había perdido.
Me quedan muchos recuerdos empapados en tequila y muchas copas medio vacías que se pueden rellenar.
A tu salud, destino. A tu salud, amor. Gracias por lo que me ha tocado. Algún día se dará cuenta de lo que ha perdido y de lo que ha "ganado"

domingo, 18 de agosto de 2013

Una vez en un sueño.

"Una vez nos perdimos en el mismo sueño y, desde entonces, tu cara se pasa por ellos a saludar"

domingo, 10 de marzo de 2013

Dulce;

"Me he enamorado de ti. Y creo que el mundo es un poco menos malo porque existes. Siento que quiero pasar contigo, compartir el resto de mi vida. Y todo eso las palpitaciones, los nervios, el sufrimiento, la felicidad y el... El miedo. Quiero... Deseo acariciarte a todas horas. Quiero cuidar de ti y... Estoy enamorada. Clasicamente enamorada."

jueves, 7 de marzo de 2013

Elijo ser feliz.

¬Esas historias interminables que imaginábamos juntos donde yo solía estar sentada en sus rodillas, donde sobraban las palabras y el corazón se salía del pecho. Tardes enteras con motes cariñosos que nadie sabe que existen, que solo él y yo usábamos, que nadie entendía, que solo él y yo sonreíamos al oírlos. Las noches en vela riéndole a la pantalla buscando el botón de 'a su cama ya, por favor', pero parecía que se desvanecía cada vez que lo situaba en el teclado. Peleas de almohadas que acaban en cosquillas, y discusiones que se arreglaban acabando en besos de esos que no se olvidan, de los de 'perdóname'. ¿Te acuerdas cuando te contaba que me miraba y me preguntaba por qué sonreía? Todavía me sorprendo cuando lo recuerdo. Despertarme pensando que todo era un sueño y encontrarle despierto mirándome dormir con la sonrisa en la boca... Si, esa sonrisa que le salía al acabar de besarme. Que momento tan dulce y amargo a la vez. ¿Por qué acaban los mejores besos? El tiempo, para mí, se paraba a su lado pero, corría tan deprisa que perdíamos la noción de las noches, de los días, de las horas, de los minutos, de los segundos... Que bonito encontrarse a su lado.  Y puedo asegurar, que eso no era vida, era el paraíso. Mi más preciado tesoro.

¬¿Dónde quedaron esos momentos que te hacían tan feliz?

¬Somos libres de soñar con lo que queremos y, en mi cabeza, esos momentos se recrean cada día.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Acumulación de partículas.

¿Te acuerdas cuando te fallaron? ¿Cuándo estuviste solo llorando en la habitación? ¿Cuándo el azul era gris, y el gris era un agujero negro? ¿Cuándo tu almohada se acostumbro a oírte y verte llorar? ¿Cuándo solo tenías ganas de gritar? ¿Cuándo pensabas que tu vida era una mierda? Claro que te acuerdas. Sigues metido en ese mundo del que crees que nunca saldrás pero... ¿No te das cuenta que hay gente peor que tu? Llorar cada noche no es bonito, y contarle tus penas al espejo es penoso. ¿Qué me vas a contar qué no sepa? Y aún así, aquí me tienes a mi, queriendo ver esa bonita sonrisa cada segundo, cada milésima del día. Sonríe, que eso les jode, y hace ver que eres fuerte.

Pesadillas.

Me despertó en la penumbra de la noche con tal ataque de ansiedad que podía ver como sus costillas empezaban a tener la marca de su gran corazón golpeando sin cesar su caja torácica. La almohada chorreaba sudor, tenía la mirada pérdida y sus manos temblaban mientras buscaban mi cara. Al acariciar mis mejillas y notar mis hoyuelos, sonrió y dijo: 'Soñé que te había perdido' 

lunes, 25 de febrero de 2013

Todo está perfecto.

No te quiero a tres milímetros de mi, quiero comerte a besos, que no haya distancias, sentir tu respiración en mi cuello. Yo también quiero conocer el sabor de lo prohibido.